Leyendo la base de datos del programa…
Lo que hay que saber
Cuatro cifras primero. La lectura, enseguida.
Quién estuvo y quién trabajó
En este programa asistir y participar no son lo mismo, y se pueden separar: cada persona escribe en su celular y cada respuesta queda con nombre, sesión y hora. La barra clara es quién se registró; la barra llena, quién efectivamente escribió.
Participación sesión por sesión
Personas registradas frente a personas que escribieron al menos un campo.
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| Sesión | Registrados | Escribieron | % | Campos | Caracteres |
|---|
De dónde partió el grupo
Antes de la primera sesión, la sala respondió un diagnóstico de veinticinco preguntas repartidas en cinco dimensiones. Ese número es la línea de base contra la que se mide todo lo demás.
Las cinco dimensiones al entrar
Cada dimensión sobre cien. Cuanto más baja, más margen de mejora tenía el grupo.
Qué quedó funcionando
En la última sesión se les preguntó dos cosas sin adornos: qué quedó andando y qué dejan de hacer. Lo que sigue son los patrones que se repiten en sus respuestas, contados con su denominador. Las respuestas literales no se publican: se entregan aparte.
Cómo calificaron el programa
Evaluación del facilitador, del contenido y del programa en conjunto, respondida por los participantes fuera de la hora de clase.
Quiénes sostuvieron el programa
Un programa voluntario de ocho semanas se sostiene sobre un núcleo que vuelve. Esta es su medida, sin nombres: el reconocimiento individual se entregó en vivo, en la sesión de cierre, y el detalle nominal se entrega aparte.
Lo que estos datos dicen
Cinco lecturas, cada una con la cifra que la sostiene.
Qué sigue
¿Quieren aprendizajes interactivos?
Hablemos.
Este informe y estas memorias salieron de un aula viva: la gente escribe desde el celular, la pantalla proyecta lo que produce y al final hay evidencia, no percepción. Si quieren montar algo así para otro equipo, escríbannos.